Voluntarias de la organización Mi Familia Vota, en Denver Colorado, urgen a hispánicos su voto en las elecciones de 2006. Los hispánicos son la minoría que crece más rápido en Estados Unidos, pero concurrencia de votantes está por debajo de su porcentaje de la población. Organizaciones no partidistas como Mi Familia, que ahora se denomina Democracia U.S.A., trabajan para aumentar el registro y voto de los hispánicos. |
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Washington -- Los registros del censo
de EE.UU. indican que con 44 millones de personas la comunidad
hispana conforma el grupo minoritario con crecimiento más
rápido en Estados Unidos, sumando casi la mitad del
crecimiento total de la población. Sin embargo, los
hispanos forman solamente diez por ciento de los nuevos votantes
estadounidenses y sus cifras todavía no se traducen
en influencia política, afirma el investigador Richard
Fry.
En una entrevista con el Servicio Noticioso
desde Washington, Fry, consultor principal de investigación
en el Centro Hispano Pew, una entidad no partidista con
sede en Washington, subrayó tres grandes factores
que “reducen la influencia política hispana
de su crecimiento poblacional”. También citó
factores que indican que la comunidad será una fuerza
política mucho más grande en el futuro.
Los estadounidenses de origen hispano algunas
veces han desempeñado un papel electoral crucial
en los estados donde existe una mayor concentración,
como Arizona, Nevada, Nuevo México, Colorado y Florida.
Sin embargo, los hispanos sumaron solamente seis por ciento
de los votantes en 2004 aún cuando constituían
15 por ciento de la población de EE.UU.
La comunidad hispana es “una población
joven”, con muchas personas menores de 18 años
y por consiguiente no elegibles para votar, dijo Fry, y
señaló que la mayoría son hijos de
mexicanos y centroamericanos nacidos en Estados Unidos que
vinieron a Estados Unidos en las décadas de 1980
y 1990. Es “un grupo muy grande, llamado la ‘Segunda
Generación Hispana’”, con un promedio
de 11 años de edad en 2004, agregó.
“Crecen en edad ahora. Se abren camino
por medio de nuestras escuelas primarias y preparatorias,
y muy pronto van a cumplir los 18 años de edad”,
explicó. Este factor explica parcialmente porqué
los expertos piensan que “la cantidad del voto hispano
aumentará”. Sin embargo, agregó Fry,
como otros grupos étnicos, los estadounidenses de
origen hispano entre las edades de 18 y 24 años tradicionalmente
tienen un porcentaje menor de votos comparado con sus mayores.
La cadena de televisión por cable
Mun2, que se orienta a la juventud hispana, colabora con
la red de televisión Telemundo en la campaña
“Vota por tu futuro/Vote 4 UR Future”, para
impulsar la movilización de los votantes jóvenes
en el 2008 en Estados Unidos. Aunque la Segunda Generación
Hispana es un grupo muy joven, explicó Fry, constituye
una porción muy importante de la comunidad, y los
expertos que analizan las tendencias del voto hispano la
estarán vigilando.
Otro factor que afecta la influencia política
hispana es que casi 25 por ciento no es elegible para votar
porque no tiene ciudadanía estadounidense. Aunque
organizaciones tales como la Asociación Nacional
de Funcionarios Hispanos Elegidos y Designados (NALEO) y
la red de televisión en español Univisión
promueven activamente campañas de ciudadanía,
el proceso de naturalización no es rápido.
“No es simple decidir convertirse
en ciudadano”, indicó, añadiendo que
no todas las personas de la comunidad son elegibles para
solicitar ciudadanía ya que existen requisitos de
residencia para votar, además de la prueba de ciudadanía.
“No está claro qué tan rápido
esas campañas pueden producir realmente votantes
para 2008”, agregó. Aunque mientras más
personas inicien el proceso de convertirse en ciudadanos,
los hispanos estarán en una posición de influenciar
más las elecciones futuras.
El tercer factor es la falta de participación
en las elecciones por parte de muchos hispanos que son ciudadanos
estadounidenses, de acuerdo con Fry. Por ejemplo, en 2006
solamente 5,6 millones, de los 17,3 millones de votantes
elegibles hispanos, participaron en el comicio.
Este factor “no es único”
en esa comunidad ya que “los hispanos, como los afro
estadounidenses, no se registran con el mismo índice
que los anglosajones y no votan con el mismo índice
con que los anglosajones lo hacen”, expresó
Fry, pero la información de una investigación
de Pew mostró que eran aún menos probables
de votar que sus contrapartes afro estadounidenses.
Hubo muchos esfuerzos para alentar a los
estadounidenses de origen hispano a votar en anticipación
a la elección del 2004, y cuando se comparó
con la elección del 2000, los índices de registro
y de votos aumentaron. No obstante, Fry señalo, el
registro de anglosajones y sus índices de votos aumentó
aún más. “De manera que hay que tener
presente que podemos movilizar a los hispanos pero también
podemos tener esfuerzos de movilización en segmentos
de la población anglosajona”, agregó.
TENDENCIAS COMUNES EN TODOS LOS ORÍGENES
RACIALES Y ÉTNICOS
Fry señalo que a pesar que la movilización
de la comunidad en 2006 a favor de una reforma de inmigración
y las acciones estatales y federales recientes en contra
de inmigrantes ilegales, “es difícil saber
cómo algunos de los cambios en el ambiente político
van o no a movilizar a los hispanos” en 2008.
Información del 2004 indica que,
aunque la inmigración estaba en la mente de muchos
votantes hispanos, no era uno de los asuntos con mayor importancia.
Una encuesta realizada por Pew de los votantes
registrados hispanos antes de la elección del 2004
preguntó sobre asuntos de “extrema importancia
en determinar su voto para presidente”, y encontró
que la educación era la mayor preocupación
con 54 por ciento, asuntos de cuidado de salud y economía
con 51 por ciento y la preocupación sobre el terrorismo
tenía tercer lugar con 45 por ciento. La inmigración
tenía 27 por ciento. Fry explicó que las cifras
muestran que los votantes estadounidenses de origen hispano
tienen prioridades muy similares a las de sus contrapartes
blancos y afro estadounidenses, con la diferencia principal
del nivel de preocupación sobre la educación.
Los hispanos, como otros grupos, han visto
una división religiosa dentro de su comunidad. “La
cifra de adultos hispanos no católicos, particularmente
cristianos evangelistas, continua en aumento”, indicó
Fry. Los evangelistas hispanos son un grupo que continúa
en aumento y que atrae a más de la población
nacida en Estados Unidos.
La información de Pew reveló
que mientras solamente 33 por ciento de los católicos
hispanos votaron por el presidente Bush en vez del candidato
demócrata John Perry en 2004, casi 56 por ciento
de los hispanos que se identificaron como cristianos no
católicos votaron por el Partido Republicano.
“Los hispanos no son los únicos
en hacer frente a esta división religiosa. Es sólo
que en el 2004 la división religiosa fue un poco
más notoria entre hispanos”, finalizó
Fry.
Para más notas relacionadas, consultar
Las
elecciones en EE.UU. y Sociedad
y valores estadounidenses.
Por Stephen Kaufman
Redactor del Servicio Noticioso desde Washington
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