Se necesitan agallas
y duro empeño para adentrarse en el mundo de la política
y postularse a un cargo. El Servicio Noticioso desde Washington
examina los relatos de tres mujeres que han hecho el esfuerzo
y lo han logrado. Este es el primero de una serie de tres
artículos sobre mujeres que ejercen su primer mandato
en la Asamblea Legislativa del Estado de Maryland.
Véase también: “'El
éxito es el premio al esfuerzo', afirma legisladora de Maryland”
y “Arduo trabajo y amigos
solidarios permitieron a la mujer entrar en política”.
Joseline Peña-Melnyk rodeada de su familia en su casa de College Park (Maryland). |
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Washington – Llegar hasta la asamblea
legislativa de Maryland fue un arduo camino, pero a Joseline
Peña-Melnyk le encantan los desafíos.
Tenía tan solo ocho años cuando
abandonó la República Dominicana en 1974 y
vino a Estados Unidos. Peña-Melnyk, su hermana menor
y su madre casi no hablaban inglés y su padre las
había abandonado. Su madre se esforzó por
sacar adelante a su pequeña familia. La hermana de
Peña-Melnyk sucumbió al aliciente de la vida
callejera y quedó embarazada durante su adolescencia,
perdiendo más tarde al padre de dos de sus cuatro
hijos debido a la violencia del mundo de las drogas.
Estas adversidades inspiraron a Peña-Melnyk
a trabajar aun con más ahínco. Fue la primera
persona de su familia que asistió a la universidad
y más tarde se graduó de la escuela de derecho.
Seguidamente se mudó a la zona metropolitana de Washington
D.C., donde se casó con Markian Melnyk, quien había
sido su novio durante sus años en la escuela de derecho.
Peña-Melnyk llevaba una vida plena
como esposa, madre de tres hijos pequeños y activista
comunitaria, pero anhelaba más oportunidades para
marcar la diferencia en la sociedad. En 2003, se inició
en la política y fue elegida al consejo municipal
de College Park (Maryland), donde reside actualmente.
Para su segundo mandato en el Consejo, había
establecido relaciones con políticos en el ámbito
estatal, y se dio cuenta de que ella seguía haciendo
el mismo tipo de trabajo. Cuando el titular del cargo de
legislador estatal del distrito de Peña-Melnyk se
jubiló, ella decidió presentarse como candidata
para el escaño en la asamblea legislativa del Estado
de Maryland, que se reúne durante tres meses todos
los años para decidir el destino de más 2.300
proyectos de ley, entre estos el presupuesto anual del Estado.
La asamblea legislativa de Maryland consta de 47 senadores
y 141 legisladores.
Peña-Melnyk esperaba que un senador
y otros dos legisladores titulares del cargo en su distrito
la agregaran al grupo. Tenía una excelente preparación:
además de ser abogada y miembro del consejo municipal
con experiencia, hablaba español en un distrito con
un número cada vez mayor de inmigrantes hispanos
y tenía fuertes vínculos con la comunidad,
tras haber sido miembro de la junta directiva de Casa de
Maryland, una organización sin fines de lucro que
brinda servicios sociales.
“En lugar de ello, agregaron al grupo
a un joven que una vez trabajó para el presidente
del Senado de Maryland y que era una persona caucásica
que conocía a mucha gente”, dijo Peña-Melnyk
durante una entrevista con el Servicio Noticioso. “Así
que me presenté por mi cuenta como candidata”.
Prontó descubrió que semejante
propósito era costoso. “Tuve que contribuir
con cerca de 30.000 dólares de mi propio bolsillo,
y yo no soy rica”, explicó. “Gasté
más de 7.000 dólares solo en las pancartas”.
La familia, amigos y otros partidarios se organizaron para
recaudar otros 40.000 dólares.
“Fue un desafío, porque nadie
del Partido Demócrata ni de ningún otro cargo
electo quería donarme dinero, ya que no creían
que iba a ganar”, dijo Peña-Melnyk. “Es
muy duro cuando uno no pertenece al sistema, cuando no se
es parte del colectivo de políticos”.
Pero las iniciativas de base pueden lograr
grandes cosas. Peña-Melnyk llamó a las puertas
de más de 10.000 hogares en su distrito. Ciudadanos
de la tercera edad se prestaron de voluntarios para hacer
llamadas, una compañía de impresión
le ayudó con el envío de publicidad y un grupo
que constaba de seis partidarios se reunían en casa
de Peña-Melnyk todos los domingos para trazar la
estrategia de campaña.
“Mi tres hijos, dos mellizas de siete
años y un niño de ocho, se ponían a
agitar las pancartas en las esquinas de las calles a las
seis de la mañana”, dijo Peña-Melnyk
al Servicio Noticioso. “Participó toda mi familia.
Depositaron su confianza en mí. Mi esposo depositó
su confianza en mí”.
Con el tiempo, varios periódicos
importantes de la localidad reconocieron sus esfuerzos y
le dieron el aval.
Peña-Melnyk ganó las elecciones
en noviembre de 2006 y comenzó a ejercer su cargo
de cuatro años de duración en enero de este
año. En ese tiempo, ha examinado la viabilidad de
las vacunas contra el cáncer del cuello uterino para
las niñas en edad escolar del Estado de Maryland,
ha abierto el acceso del seguro médico a las cerca
de 800.000 personas que en Maryland actualmente carecen
de seguro médico, y también ha tratado de
conseguir fondos para las asociaciones de niños y
niñas de su distrito, que incluye a unas 110.000
personas. “Teniendo en cuenta que recién empiezo,
creo que en mi primera sesión legislativa me ha ido
bien”, dijo.
¿Qué consejos tiene Peña-Melnyk
para mujeres del mundo que quizás no disfrutan de
las libertades que tienen sus hermanas estadounidenses?
“Les diría: ‘échenles
la bronca’. Intenten marcar la diferencia [...] Vale
la pena’”, dijo al Servicio Noticioso. Las mujeres
en la política son un ejemplo importante para niñas
y niños, comentó.
“Creo que mucha gente no se toma en
serio su deber cívico”, declaró Peña-Melnyk,
quien se hizo ciudadana estadounidense en 1983. “Es
importantísimo estar informado, votar, participar
en el proceso, tener voz. Uno no solo se queja, sino que
tiene que intentar ser parte del cambio”.
Jane Morse
Redactora del Servicio Noticioso desde Washington
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